En este país…

Luis Manuel Urbaneja Achelpohl ~ Portada de la edición de Monte Avila Editores
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En este país (1916) fue una de las tres novelas escritas por Luis Urbaneja Achelpohl, considerado uno de los padres de la literatura venezolana moderna y el gran exponente de la propuesta criollista, que permitió darle “vida a nuestra habla castellana” y hacer “correr calor y luz por las venas de nuestro idioma” (Coll, Urbaneja Achelpohl, & Dominici, 1894, pág. 2) Esta novela, que además fue la primera novela venezolana en recibir un galardón internacional, tuvo éxito en su tiempo porque respondió a las ideas del modernismo latinoamericano: crear, más que una estética academicista, una “manera genuina de expresar [los] sentimientos” de un pueblo, llevándolo a la aspiración de “un puesto en la armonía universal” (Urbaneja Achelpohl, 1973, pág. 330).

El criollismo, guiado por estas pautas, es “resultado de una condición de vida, de una forma de asumir la realidad y de relacionarse con ella” (Medina, 1998). Por ello, En este país solo funciona en la medida que se alimenta del color local, que se sirve de los amores de Josefina Macapo y Paulo Guarimba y los sueños de Gonzalo Ruiseñol para florecer a través de las páginas y recrear la sociedad de la época tal y como es.

Esta tendencia, heredera del cuadro de costumbres y contemporánea del tradicionalismo, significó una toma de consciencia: la Nación se reconocía a través de la literatura, admiraba en los personajes aquello que les distinguía entre todas las regiones del mundo. De esta forma, la narración pintoresca del paisaje y el uso de coloquialismos se impregnó con un espíritu crítico, pues la representación fiel de lo nacional tuvo como consecuencia directa el cuestionamiento de los valores y costumbres que lo constituían. Ya lo establecía Urbaneja Achelpohl en un ensayo, solo “si cultivamos una literatura nacional acentuaremos nuestro carácter, teniendo siempre fijos ante la masa común, usos, costumbres, modos de pensar y sentir” (Urbaneja Achelpohl, 1973, pág. 332).

Según el análisis de Jesús Medina (1998), En este país “concreta el triunfo del héroe criollo sobre una sociedad mezquina”, si entendemos que el matrimonio entre Paulo y Josefina representa la victoria del campesino, del mestizo, del inculto sobre las estructuras dominantes. Sin embargo, ¿puede hablarse de triunfo cuando ambos han cedido a las exigencias sociales? Paulo debe su título de General al amor que siente por Josefina, pero no es la intensidad de la pasión amorosa lo que le permite hacerla suya, sino el título obtenido en una guerra que, para él, carecía de sentido. Dicho de otra forma, Paulo –el héroe que contra todo pronóstico se convierte en general y contrae nupcias con la bella criolla– ha tenido que convertirse en el General Guarimba para ser el esposo de la señorita Macapo; ha abandonado su posición de peón para convertirse en jefe; ha trascendido sus circunstancias, pero no ha generado ningún cambio ciertamente importante en su realidad inmediata.

Así, contraponiéndose a la pareja, destaca por encima de todo, la derrota de Gonzalo, quien empieza siendo una “especie de agricultor, que no andaba sino de polainas y gruesos zapatos para no humedecerse los pies” –un patiquín– (Urbaneja Achelpohl, 1973, pág. 18) y cierra la novela como un “malhechor que huía, con la cabeza baja y el cuerpo ligeramente encorvado” (Urbaneja Achelpohl, 1973, pág. 215). De principio a fin, el dueño de La Floresta se sabe marginalizado, su naturaleza es anómica y aunque intenta preñar de virtudes a sus compatriotas solo se encuentra con el desdén y la burla; así lo expresa tras cavilar sobre la naturaleza como eje del “concierto universal de los seres y las cosas”, reconociendo que no posee “las facultades requeridas para para llevarla [su obra, su proyecto] a cabo”: “mi individualidad, mi yo, el átomo en la mesa, la burbuja en el líquido, la nada en el conjunto, es lo llamado a ser eliminado” (Urbaneja Achelpohl, 1973, pág. 87).

Aunque los proyectos agrícolas, es decir, las ideas progresistas, del joven ingeniero son adoptados al final de la novela por Paulo, su resignación ante la bárbara inocencia del antiguo gañán, la banalidad e hipocresía de los Macapo y la avaricia de su propia familia revela una grieta en el happy ending atípico al romanticismo latinoamericano.

Nada objetaba Gonzalo a aquella necesidad de reír y burlar de su joven amigo, pero a los ojos más expertos que a los de su compañero de archivo, no escaparía que, tras aquella sonrisa de indiferente asentimiento, se estaba un alma en pugna con todo lo circundante (Urbaneja Achelpohl, 1973, pág. 209).

La tragedia no alcanza a los amantes, ahora más próximos a la esfera que tanto obstaculizaba la relación, pero destruye el alma del personaje más auténtico: Gonzalo es arrastrado por un país al que, aparentemente, le hacen falta tantas cosas que nadie parece concordar en el qué. Gonzalo aclama algo ya expuesto en las novelas de Miguel Eduardo Pardo y Manuel Díaz Rodríguez: el triunfo del criollo, sí, pero con él el triunfo de “una sociedad en plena decadencia, donde la corrupción, el servilismo, el nepotismo, el oportunismo, el vicio, el libertinaje, median en toda libertad a la sombra de la dictadura” (Arenas Saavedra, 1997, pág. 77).

En este país culmina un proceso que inició vagamente en Los mártires (1842) de Fermín Toro, ya que reniega de los modelos extranjeros y aboga por un estilo fresco, autóctono; fue influenciado por las tesis positivistas de Gil Fortoul sobre la construcción de novelas donde los “personajes se moverían por sí mismos, hablarían esa lengua pintoresca e intencionada del mercado, se destacarían sobre un fondo de luz meridional, no serían enfermizas creaciones de la fantasía” (Medina, 1998); y se alimentó, quizás sin desearlo, del aura pesimista que empezaba a bañar la literatura venezolana ante el panorama político, social y económico.

Referencias

Arenas Saavedra, A. (1997). “El discurso novelesco de Todo un pueblo de Miguel Eduardo Pardo: la búsqueda de una conciencia nacional”. En Revista de literatura latinoamericana, 75-86.

Coll, P. E., Urbaneja Achelpohl, L., & Dominici, P. (1894). “Charloteo (en la redacción)”. En Cosmópolis Nº1, 1-3.

Medina, J. (1998). “Principios para una teoría de la novela venezolana del siglo XIX y comienzos del siglo XX”. En Literatura y lingüística Nº11 de la Universidad Católica Silva Henríquez, 205-2017.

Urbaneja Achelpohl, L. (1973). “En este país”. En Obras completas (I) Novelas y ensayos (págs. 3-215). Caracas: Ediciones de la Presidencia de la República.

Urbaneja Achelpohl, L. (1973). “Más sobre literatura nacional”. En Obras completas (I) Novelas y ensayos (págs. 327-335). Caracas: Ediciones de la Presidencia de la República.

Urbaneja Achelpohl, L. (1973). “Sobre literatura nacional”. En Obras completas (I) Novelas y ensayos (págs. 323-327). Caracas: Ediciones de la Presidencia de la República.

 

 


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About Fabiola Fulco Salazar 12 Articles
Caraqueña, estudiante de la Universidad Católica Andrés Bello y futura Licenciada en Letras. Disfruto la historia y el arte tanto como las telenovelas y los concursos de belleza, busco conquistar a la vida a través de estos pequeños placeres. La literatura significa para mí resistencia, testimonio, negación al olvido; por ello, mi voz está al servicio de los autores y poetas, cual amante acérrima del lenguaje y fiel creyente del pensamiento crítico. Co-fundadora del blog Escritores Sin Nombre y creadora del blog A media voz. (Las opiniones de los colaboradores de Venezuela Mundial son responsabilidad exclusiva de los mismos).